miércoles, 17 de febrero de 2010

Para evolucionar - Usui Reiki Ryoho


El método secreto de invitar a la buena fortuna. La maravillosa medicina para todas las enfermedades.

Sólo por hoy:
No estés enojado.
No te preocupes.
Sé agradecido.
Trabaja con integridad.
Sé amable con los demás y contigo.

Cada mañana y cada noche, siéntate en la posición Gassho (manos juntas) y di estas palabras en voz alta para tu corazón.

jueves, 4 de febrero de 2010

El dolor mudo

La catástrofe sucede. El pueblo entra en pánico. ¿Y el presidente? No habla, no aparece. A René Preval, primera autoridad de la República de Haití, el susto le duró desde el 12 de enero, día del terremoto, hasta el pasado sábado 30, que concedió la primera entrevista para la emisora local TVC.

Explicó su tardía reacción pública diciendo que “un presidente también es un ser humano, y el mayor dolor es mudo”.
“Impotencia” y “sensación de muerte” son los términos con los que describe lo vivido luego de recorrer la ciudad en un mototaxi, horas después de la gran sacudida.

¿Cómo habrá sido su vida durante esos 18 días en los que no hubo gesto público alguno para el pueblo haitiano? ¿Las palabras que cruzó con su mujer? ¿Qué cosas le dirían sus hijas? ¡La tierra había temblado! Pudo ocurrir en muchas partes, pero el turno fue para esta nación pobre y negra.

Durante esos 18 días… ¿cómo sería su rostro en la soledad? Con la mirada que no nos quiso mostrar, Préval tendría que armarse de valor para demostrar que su amor por el pueblo es más grande que el que siente por el poder. ¿Habría palpado emoción parecida en sus anteriores mandatos?

Préval fue Primer Ministro en 1991.  A ese cargo llegó mediante elecciones democráticas. Su gobierno fue derrocado por un golpe de estado, que lo obligó a salir del país. Denunció el acto ilegal y regresó luego al poder. En 1996, ganó las elecciones nuevamente. Pero esta vez eran presidenciales. Las segundas de este tipo que se celebraban en Haití. El periodo de mandato fue de cinco años. La población lo eligió con el 88 por ciento de los votos. Y en 2006, repitió la suerte de quedar electo. Su gobierno estaba supuesto a terminar en 2011, con unas elecciones que se llevarían a cabo en febrero, y que ahora tal vez sean aplazadas hasta dentro de dos años.

Fueron 18 días sin hablarle a los medios… ¿Habría deseado no ser el presidente? ¿Algún pensamiento suicida dando vueltas por su cabeza? Y afuera,  todo hecho trizas. ¿Tuvo sexo con su mujer? ¿Pensaba en otra cosa que no fuera el desastre? ¿Cuáles?

Los hombres de mando también dudan. Un ejemplo reciente: Cuando Bush hijo recibió la noticia del derrumbe de las Torres Gemelas, a través de un memo que le pasó algún colaborador, en una conferencia para niños, continuó su alocución, como si nada hubiese sucedido. Y horas más tarde habló públicamente para los estadounidenses.

Préval se excusa en su humanidad. Y no tiene que decir más, Presidente. Con eso basta y sobra.

Tal vez (y con suerte), nunca leas estas líneas. Pero no importa: el pensamiento existe y es posible que este grito llegue a sus sentidos: ¡Fuerza, líder, que ahora es cuando más lo necesitan!

lunes, 1 de febrero de 2010

Todavía no es momento

Me siento frente a mi máquina, con los ojos aún cansados por haber dormido tanto. El aire acondicionado ha entrado en guerra con mi nariz. Pero debo usarlo: el calor no da tregua en la ciudad. Con el aroma a eucalipto y la música de relajación intento olvidar la gran mole de cemento que me rodea. El ruido y los edificios en la ventana me obligan a recordar que ya se ha terminado el recorrido por los parques naturales del sur de la Argentina, de donde recién llegué de viaje. Los planes se aglomeran en mi cabeza. Las historias no encuentran palabras para ser contadas. El cigarro de marihuana sobre la mesa es tentador. Y yo soy frágil. Así que me hundo en el humo, para percibir con otros aires la larga lista de tareas anotadas en la hoja blanca. No. Todavía no es momento para tareas, todavía estoy de vacaciones. 

jueves, 17 de diciembre de 2009

Golpes tan fuertes


¡Desde hace dos semanas pongo hielo sobre mi rodilla cada dos horas!
Esto fue lo que sucedió:
Antes de salir de vacaciones, en un examen final, leyendo un poema, caí (intencionalmente) de rodillas. En los días sucesivos, no presté atención al dolor y seguí haciendo piruetas. Hasta que una tarde, después de ensayar, se puso roja. Luego se inflamó.
Y ahora me tengo encerrar y quedarme quiero. Cada dos horas debo poner hielo sobre esa articulación, que tiene cuadros febriles todo el tiempo.
El poema que leía en aquel examen es ‘Los heraldos negros’, de César Vallejo. Ese que dice “Hay golpes en la vida tan fuertes”.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Maduritas



Señoras profesoras, les pido disculpas. A simple vista, mi comentario no fue apropiado. Pero quiero excusarme y aclarar que no hubo mala intención en decir que Blanche Dubois es una mujer “madurita”. Lo siento si, como dicen en Colombia, les cayó el guante. Pues no quiero que se lo chanten. No. Pido disculpas. Y para que vean con claridad que mi intención no era oscura, deben saber que justo hoy es el 55 cumpleaños de mi madre.


Y mi compañera, con su actitud vigilante, habló con aquella fuerza que cada vez más desprecio: “Cuidado con los adjetivos”. Pues los adjetivos ofenden a quien ofendidos se quieren sentir. Ser “pendejo”o ser “madurito” son instancias que todos tendremos que padecer.

(Del 26 de octubre de 2009)

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Hacia dónde se dirige Buenos Aires?



En las puertas del Teatro San Martín, donde la calle Corrientes va por el número 1500, y a pocas cuadras del famoso Obelisco bonaerense, una familia encontró su refugio, su hogar. Pasan ahí la primavera. ¿Y el Estado?

martes, 17 de noviembre de 2009

Verguenza I. Lo siento, macho

En los pasillos, estábamos todos hablando sobre el examen final que estaba tomando la profesora en el aula. Una de mis compañeras se llevó el dedo índice a la mejilla izquierda, bien cerca del ojo, como diciendo "Cuidado". Yo sabía a qué se refería, pero me hice el tonto.
-Ah, lo que me habías dicho...- Traté de ser natural, pero más me delataba.
-No. No es eso -No paraba de hacer aquella señal con su dedo -Hay situaciones raras. Vos sabés-
Sí, yo sabía: el chico heterosexual de tercer año se había dado cuenta de mis miradas y de mi nerviosismo durante las últimas semanas. Y se lo había dicho a ella. Lo siento, macho.